Estudiantes de la universidad de Idaho [léase aidajo] han comprobado que el 90% de los “¿Sabés qué?” preceden una bomba de consecuencias inconmensurables -tanto buenas como malas-.
Teoría ampliada por Vali: La esencia de los “Sabés qué?” es conformar una oración corta y contundente.
Ejemplos básicos para fundamentar la teoría…
Sabés qué? … Andate al carajo
Sabés qué? … Estoy embarazada
Sabés qué? … Me gusta tu hermano
Sabés qué? … Estrolé el auto
Sabés qué? … Se murió la Tía
(puede no llegar a ser tan grave)
Sabés qué? … Me tenes harto/a
Sabés qué? … Sos un/a pelotudo/a
Sabés qué? … No me interesa
(impactante sobre todo cuando te das cuenta que hace 10 minutos no parás de hablar)
Sabés qué? … Cantás muy mal
(sólo válida para personas con delirios artísticos)
Sabés qué? … Estás mas gordo/a
(el caso de “gorda” implica una posterior reprimenda de proporciones catastróficas)
Sabés qué? … Tengo SiDA [o cualquier otra enfermedad terminal]
(detractores del humor negro abstenerse)
Sabés qué? … Tu blog es una cagada
Sabés qué? … Estoy embarazado
He dicho.










Los Últimos Desubicados